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Quien diría que en pleno centro de la ciudad, en un callejón oscuro, cercano a Paseo de Gracia, se encontraría El Nacional, restaurante de Barcelona, que da rienda suelta a todos los sentidos, además del gusto. Tras salir por la puerta, después de haber pasado toda una inesperada velada, sólo se me venía a la cabeza una pregunta: en qué comensal tan especial, se inspiró el diseñador del restaurante, Lázaro Rosa Violán, para que la visita al restaurante, le haga sentir a uno, como protagonista de un cuento de Jules Verne, con una atmósfera enigmática, de impecable diseño y con sabor propio, donde, sin dudarlo querrás disfrutar del espacio, más de una vez.

 

El Nacional, una antigua nave industrial de 1889 

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Nada más entrar por la entrada del 24 bis de Paseo de Gracia, te da una cálida bienvenida toda una familia de plantitas, a modo de invernadero improvisado. Tras pasar la puerta de la recepción que, por su peso, intuyes que ha sido testigo de muchas experiencias, te sumerges en un espacio de 2.600 m2 de techos infinitos, que te envolverá de un misterio del cual querrás ser cómplice desde el primer momento. Un ambiente caracterizado por unos diseños modernistas, con materiales nobles y reciclados (madera, cristal, cerámica, mimbre, granito, mármol, hierro), y unos muebles e iluminación escogidos al detalle por el estudio de diseño de Lázaro Rosa Violán ; conocido por su sello y su saber hacer en diseños que recrean el modernismo de los años 30 y 40.

 

Cuatro espacios reunidos a la perfección  

El restaurante está distribuido en 4 espacios que ofrecen lo mejorcito de la gastronomía del país:

La Tapería, con un menú de las típicas “spanish tapas” con la curiosidad que algunas de ellas las tienes que cazar al vuelo en cuanto el camarero las “cante”. La tapa de sepia con albóndigas: ¡de dioses!

La Brasería, especializado en carne, si quieres impresionar a un querido/a amante de la carne, este el sitio para que se sienta lo salvaje que quiera gracias a la variada y exquisita selección de carnes de su menú.

La Llotja, tardarás un buen rato en elegir de qué forma quieres que te hagan el pescado, ya que estarás boquiabierto observando el espacio, protagonizado por el inmenso y fresco mosaico de la pared, que acompaña al pez gigante que levita en el techo.

La Paradeta un buen sitio para una primera visita al restaurante y ver que se cuece, para hacer un “stop & go” con una cita, un amigo o una improvisada reunión de trabajo.

 

Un atmósfera de cuento

Estos espacios se complementan con 4 diferentes tipos de barras, situadas en el centro de la antigua nave, por si quieres empezar la noche en una de ellas picoteando un poco de embutido, conservas u ostras o por otro lado seguir la velada degustando cervezas, vinos y cócteles de lo más exclusivos. Puedes desplazarte, oler y observar con detenimiento la coherencia de sus diferentes espacios a través de un pasillo de forma ovalada que da toda la vuelta.

Entrada la noche y con unas cuantas copas de más, imaginé que en un momento u otro pudiese salir de la nada, alguno de los personajes de las historias de Julio Verne, y ofrecerte un buen salmón ahumado, un jamón de jabugo o la puerta a un pasadizo secreto. El Nacional es un espacio modernista anclado al mundo de la revolución industrial, la ciencia ficción, lo onírico y fantasioso, ideal para los amantes del steampunk.

 


Por cierto, sé que eres muy limpio y pulido, pero por si se te olvida, no te vayas de El Nacional, sin visitar los servicios, te harán sentir como toda una estrella de cine de los años 20.

Si te ha gustado este peculiar espacio, aquí te dejo un enlace de los 10 rincones secretos de Barcelona, para que te pierdas y te vuelvas a encontrar.

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Todas las imágenes: El Nacional web / Instagram / Facebook

http://www.elnacionalbcn.com/

 

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